Muchas entidades arrancan proyectos, actividades o campañas sin una base clara de comunicación. Se publican mensajes cuando se puede, se improvisan contenidos para redes sociales y a menudo nadie tiene claro qué decir, a quién dirigirse o qué objetivo persigue cada acción. Esta falta de estructura no es un problema de recursos, sino de método. Y la buena noticia es que con un planteamiento sencillo cualquier entidad, por pequeña que sea, puede ordenar su comunicación desde el primer día.
Por qué muchas entidades se pierden en su comunicación
Cuando no existe una estrategia clara, lo habitual es que surjan tres obstáculos. El primero es la dispersión de mensajes, donde cada miembro del equipo comunica según su criterio, lo que genera confusión entre los públicos. El segundo es la falta de prioridades, ya que todo parece urgente y se comunica igual, sin distinguir lo que realmente tiene impacto. El tercero es la ausencia de un calendario realista, que provoca retrasos o directamente la falta de comunicación.
Estos tres problemas juntos hacen que comunicar se convierta en una tarea pesada y poco efectiva, cuando podría ser una herramienta que facilite el trabajo diario de la entidad.
Qué definir antes de dar un solo paso
Una estrategia de comunicación empieza por tres decisiones que simplifican todo lo que viene después.
Primero, es esencial saber a quién te diriges. No todas las entidades hablan al mismo público. Puede ser la ciudadanía general, un barrio concreto, empresas colaboradoras, voluntariado o instituciones. Definir dos o tres públicos principales es suficiente.
Segundo, hay que decidir qué quiere conseguir la entidad al comunicar. No se trata de publicar por publicar, sino de tener objetivos claros como aumentar la participación, mejorar la percepción pública o reforzar la relación con colaboradores.
En tercer lugar, es necesario identificar qué canales son realmente útiles. A veces se intenta estar en todas partes y eso solo genera agotamiento. Es mejor elegir pocos canales y mantenerlos activos y coherentes.
Cómo ordenar los mensajes clave
Una vez definidos los públicos, los objetivos y los canales, llega el paso que más claridad aporta: crear los mensajes clave. Son frases cortas que explican quién eres, qué haces y por qué es relevante tu trabajo. Funcionan como guía para todas las comunicaciones, desde una nota informativa hasta una publicación en redes.
Con tres mensajes principales bien definidos, el equipo sabrá qué decir y cómo decirlo sin caer en explicaciones largas.
Qué resultados puedes esperar
Cuando una entidad ordena su comunicación, los cambios son rápidos. La gente entiende mejor qué haces, quién está detrás y cómo puede participar. Las actividades reciben más atención, los proyectos financiados se explican con claridad y el equipo trabaja con menos estrés porque sabe qué comunicar y cuándo hacerlo.
Si tu entidad necesita apoyo para este proceso
A veces solo hace falta una hoja de ruta clara para empezar. Otras veces es útil contar con un acompañamiento puntual para definir públicos, mensajes y canales. Si tu entidad necesita apoyo para estructurar su comunicación, puedo ayudarte a crear una estrategia adaptada a tus recursos y objetivos.